24 ago. 2016

Diario de... Cap. 8

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7



Una vez muertos los trolls, mientras el último todavía ardía, Godmonguer, el monje abraza árboles, en uno de sus sprints, comprueba que la zona es segura, que no bajan más trolls de las colinas.

Usando mi habilidad de ranger, exploro y encontramos la cueva de los trolls. Entramos y escuchamos unos llantos, son de unos bebes troll... Mientras esos bichos siguen berreando, saqueamos la cueva llevándonos el tesoro (un medallón que parece mágico, un guante, monedas....) y dejamos allí a los bebés que siguen llorando (y que no os dé pena, sus padres me intentaron comer y me dejaron más muerto que vivo).
Godmonguer decide probar el medallón y de repente nos mira raro, se pone a bailar desnudo, es una situación muy extraña y si bien pudo ser graciosa al principio, ahora es muy raro e incómodo, pero él sigue sonriendo y pone cara como de "sé que os gusta....". Me da que ese medallón está embrujado, hechizado o lo que sea.

Seguimos nuestro camino, aún nos quedan cinco días de viaje. Transcurren los días y las noches sin ningún problema ni encuentros extraños hasta que llega el quinto día, a punto de entrar a la ciudad tenemos un encuentro, alguien nos acecha desde los árboles, en concreto tres bandidos y uno de ellos lanza una flecha, el resultado, uno muerto y, los otros dos, a pesar de intentar escapar, somos nosotros los que los saqueamos a ellos y además Godmonguer con su moralidad decide llevarlos hasta las autoridades de la ciudad para que sean juzgados.
Llegamos a Waterdeep y nuestro monje pregunta por la autoridad y los lleva directos para entregarlos.. Después nos buscamos una taberna y un comerciante para que evalúe determinados objetos y vender lo que no necesitamos. Cuando le mostramos el medallón de Godmonguer y le decimos que se lo enseñe al comerciante, el monje se niega, es como si se hubiera apoderado de alguna manera de él (lo que nos faltaba, además de ir abrazando árboles desnudo, ahora esto...).

En la taberna preguntamos si alguien sabe algo sobre el ejército de mercenarios que estábamos siguiendo y Gimbergen averigua que en la taberna The Dying Pediar hay un elfo que si puede tener información (lo que socializa mi cuñado entre cerveza y cerveza...).

De la que volvemos a la taberna donde nos alojamos, mi esposa y mi cuñado intentan quitarle el medallón a Godmonguer (cuando estuvimos con el comerciante, mi cuñado compró un pergamino que anula los poderes del mismo) pero el monje que es muy rápido se dio cuenta de nuestras intenciones y se mosqueó. Mucho.

Decidimos en ese momento ir al norte de la ciudad, a la taberna donde se supone que estaba el elfo que nos podía decir algo, pero nos encontramos con que es una taberna de elfos. Vemos uno que está bebiendo en la barra y que va bien vestido, destaca sobre el resto por lo que vamos hacia él e intentamos convencerle de que nos de información, decidimos contarle nuestra historia y nuestra misión (ya sabéis, que nuestra ciudad ha sido saqueada, que han robado una pieza importante de un templo...) y de repente abre una bolsa, saca una cabeza y por la descripción que nos habían hecho parece la mujer que reunió a los mercenarios. Nos explica que el ejército de mercenarios huyó hacia unas ruinas en los Campos Dorados, cree que el objeto ya se lo dio a su jefe y que en esa zona vive un poderoso mago.
Tarkim, príncipe de Evermit, que así se llama el elfo, nos cuenta una historia sobre una aprendiz formada por Blackstaff pero la cosa no salió bien. 
Deberíamos de buscarla, tenemos un nombre, Gwinúmie. 
Volvemos a la taberna donde nos alojamos y le contamos a Godmonguer todo lo que hemos descubierto, eso sí, a través de la puerta porque ahora no se fía de nosotros y no nos quiere dejar pasar.

Al día siguiente nos dividimos para preguntar sobre Gwinúmie, el monje por un lado y los enanos por otro. Nosotros nos encaminamos hacia una taberna frecuentada por enanos pero a medio camino Gimbergen se da cuenta que alguien nos sigue. Decidimos saber quien es así que las tornas se invierten y ahora somos nosotros quienes lo seguimos a él que se mete en una casa, entramos en sigilo gracias a que mi Sasha se le da muy bien eso de abrir cerraduras. La casa parece estar vacía. Subimos tanto Sasha como yo las escaleras (quedando Gimbergen abajo) y nos encontramos dos habitaciones, entramos en la más grande y observamos la ventana abierta, asomamos la cabeza y lo vemos escapar, lo perseguimos pero yo tropiezo por lo que es mi valiente esposa la que lo persigue aunque al final se le termina escapando.
Decidimos retomar nuestro plan, ir a la taberna de los enanos, donde preguntamos por Gwinúmie, uno de los clientes nos lleva a su mesa, se llama Drodankhat, nos dice que tengamos mucho cuidado, que no vayamos diciendo ese nombre en voz alta. Nos cuenta que Gwinúmie tiene un pequeño culto a las afueras, al lado del bosque de Ardeep, que hay un terreno baldío donde se ha llevado a sus seguidores. Le agradecemos la información y brindamos con unas cervezas.
Llega la noche y nos juntamos con Godmonguer, le damos la información obtenida y él nos cuenta que tiene que regresar a la mañana siguiente para que le cuenten más cosas. Sigue sin fiarse de nosotros....

A la mañana siguiente Godmonguer y Gimbergen vuelven a la taberna donde el monje había estado la noche anterior en busca de la información que habían quedado en darle, pero resulta que no hay nadie. Estuvieron mirando por dentro, detrás de la barra pero nada, no había nadie, pero de repente una nube verde aparecen de la nada entre ellos y huyen, poco después escuchan una voz que habla en un idioma desconocido a lo que siguió un rayo desintegrador que golpeó al monje, pero que fue capaz de soportar. Gimbergen gracias a sus habilidades aprendió a luchar a ciegas y pudo agarrar al mago que estaba provocando todos esos sucesos, pero antes de que lo pudiera inmovilizar, ambos se teletransportaron a la troposfera o a la estratosfera (vale, puede que sea un poco exagerado, pero a unos cuantos kilómetros de altura). Justo en ese momento mi cuñado consiguió inmovilizar al mago y agarrarlo por el cuello axfisiándolo mientras caían y caían Al estar agarrándolo por el cuello, le impedía hablar, lo que impedía hacer un trato para salvarse. En ese momento y viendo que seguían en caída libre, Gimbergen se dio cuenta que si lo mataba, morirían lo dos (y aún le quedaban muchas cervezas que beber) por lo que le hizo la proposición de que si le dejaba vivir, el mago los salvaría a ambos. El mago le dijo que de acuerdo, que aceptaba el trato y suciamente según lo soltó le lanzó otro hechizo y él se teletransportó a unos 15 metros dispuesto a escapar volando, pero Gimbergen agarró su jarra cervecera y un gran lanzamiento le un golpe que noqueó al mago traidor.
Pero él seguía cayendo... el suelo de Waterdeep estaba cada vez más cerca y la velocidad no se reducía...











0 comentarios :

Publicar un comentario