26 jul. 2016

Diario de... Cap. 5

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4

Aún sin aliento y con nuestro amigo Kling-Klong de cuerpo presente (bueno, lo que quedaba de él) aparecen en nuestra puerta Grimbergen Lamazas (mi cuñado, un tipo valiente y luchador pero con un ligero problema de alcoholismo) y nuestro compañero el monje (si, aquel que abrazaba árboles desnudo).

Rápidamente les ponemos al día de lo que ha pasado y decidimos, después de quedarnos con los bienes terrenales de Kling-Klong  (el lo hubiese querido... seguramente.... es probable...) volver a recoger los tesoros (ya que la otra vez, con las prisas, se nos volvió a olvidar registrarlo todo).
Entramos en el templo todos acompañados nuevamente por mi fiel lobo, vamos por el medio directamente al tercer barracón y creo que por primera vez desde que comenzó nuestra aventura, ningún ser nos ataca y conseguimos hacernos con cuatro tesoros.
Como les contamos a nuestros compañeros lo que había pasado, decidimos volver a ver al honorable caballero maldito para que esta vez sea el monje el que se bata en duelo con él. No tiene mucha suerte y sale bastante herido con lo que se tiene que retirar, no sin antes asegurar que cuando sea algo más fuerte volverá para así poder liberarlo de su maldición, cosa que el caballero no acepta ya que al retirarse perdió ese derecho y aquí es cuando mi cuñado que ya llevaba unas pocas cervezas encima dice que no pasa nada, para eso está él, que volverán a verse las caras.

Decidimos después de salir del barracón dirigirnos directamente a la catedral y de improvisto algo nos ataca (ya tardaba) y es que tres gárgolas sombrías nos atacan, una a cada uno. A la mía la liquido sin problemas pero tanto a mi esposa como a mi cuñado les hacen daño, cosa que que acabarán pagando las gárgolas, nunca cabrees a una enana, ya que entre ella y el monje terminaron con las dos que quedaban.


Decidimos antes de entrar a la catedral, hacer un barrido por todo el barrio de los templos donde encontramos 9 pergaminos por los cuales sacaremos algo de dinero cuando regresemos al pueblo.
Después de estar buscando durante horas y a pesar del cansancio acumulado, decidimos entrar esta vez sí a la catedral por la misma entrada por donde nos habían atacado las gárgolas. Según abrimos la puerta vemos unas escaleras y una figura humanoide de ojos rojos y con ropajes cubiertos de runas y un poco más a lo lejos un par de armaduras que caminan hacia nosotros.
Sin sufrir apenas daño terminamos con la sombra del Lich y a continuación nos cargarmos a las dos armaduras (bien por nosotros, parece que estamos inspirados). Mas tesoros, algunas monedas y objetos mágicos resulta ser el botín que conseguimos en esta ocasión.

Avanzamos un poco en el interior de la catedral, pasamos una puerta secreta de la que sale una bola de fuego, lo que pasa que en vez de salir hacia nuestra dirección, sale en la contraria (que raro, ¿no?) aún así seguimos avanzando. El camino se divide, cogemos una de las direcciones y seguimos con paso firme hasta llegar al fondo donde hay una sala más grande. De repente notamos unas vibraciones y vemos como algo se acerca, parece que arrastrándose. Sin ver muy bien qué, algo me ataca y hablando claro, me cruje (tanto el monje como yo terminamos bastante destrozados).
Once pociones tuve que beberme para poder medio recuperar del ataque del gusano, aunque como hay que mirar el lado positivo de las cosas, he de decir que también encontramos recompensa (una tiara) y puestos a mirar a fondo rajamos al gusano y dentro nos encontramos dos objetos mágicos más (de esta nos forramos).


Retrocedemos sobre nuestros pasos y decidimos ir por el otro pasillo para ver si tenemos más suerte, pero resultó que tampoco ya que llegamos a una caverna donde vemos seis cucarachas y seis escarabajos dispuestos a atacarnos.


Entre todos terminamos con todos esos artrópodos tamaño XL sufriendo algunos daños pero nada demasiado serio y volvemos a encontrarnos con dos caminos (¿qué les pasaba a nuestros antepasados haciendo tantas bifurcaciones de caminos?).
Tomando uno de los caminos, avanzamos un poco y distinguimos entre las sombras... ¿una cabra?, sí, sin duda una cabra que lleva al cuello una lámpara bastante siniestra. Intentamos escapar, pero nos damos cuenta que no hay salida (la única que había era una trampilla en el techo, la misma que hacía un par de días habíamos asegurado con una roca para que nada pudiera salir de allí...) así que entre todos (bueno, mi señora esposa después del trauma de morir y resucitar, algo en el animal le dio mal rollo y decidió salir por patas, pobrecilla) atacamos a la cabra, la matamos y finalmente mi cuñado apaga la siniestra lámpara con un poco de cerveza (al final resultó práctico que pujara con el barril y todo).

Decidimos volver al pueblo donde vendemos todos los tesoros que no podremos utilizar y de paso ascender un poco en el escalafón, ya no cuelga de nuestro pecho dos estrellas de cuatro puntas, sino dos estrellas de 5 puntas, somos nivel 10.



4 comentarios :

  1. Hurra por nosotros...y por la narración, por supuesto ;)). Sasha

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  2. Es que el master, al que creo que conoces, nos pintó una cabra con muy mala leche... ;-p

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